"Dreaming" con Maruja
El Mundo. Sección: Espectáculo
Noviembre 30 de 2005
Federico Pacanins
Maruja Muci acaba de editar "Dreaming in Caracas" disco en el que fusiona jazz, pop contemporáneo y lounge music. Canto, composiciones contemporáneas y orquestaciones atrevidas sirven a este concepto humano de la artista.
Dreaming in Caracas es el título del disco de Maruja Muci que fusiona jazz, pop contemporáneo y lounge music. Canto, composiciones contemporáneas y orquestaciones atrevidas sirven a un concepto atmosférico urbano que la artista bien puede explicarnos.
"He tratado de hacer una fusión entre el jazz, la bosanova y los sonidos world music". Digamos lo que llaman hoy día lounge music o chill out . Cero estrés, tranquilidad, contento. Algo feliz, sereno.
- En este disco se puede apreciar que canta y compone, tanto en inglés como en español.
- El inglés es un idioma universal. Por algo todo el mundo se mata en aprenderlo o mejorarlo. En la época en que yo compuse esas canciones, estaba sumergida en los clásicos de la literatura romántica inglesa del siglo XIX. Quedé intoxicada con tanto romance, tantos amores atormentados - Cumbres borrascosas por ejemplo- y me sentí inclinada a escribir canciones en ese idioma.
- ¿Pero eso no quita la venezolanidad al producto discográfico?
- Al contrario, yo creo que más bien le suma. Los venezolanos tenemos que abrirnos al mundo que está ahí para nosotros. Es cuestión de aprovechar las oportunidades de integrarnos al mundo, a través de un idioma universal.
Pero no todo va en inglés. Está "Caramba" de Otilio Galíndez y "Tanto", que son en español. Hay una canción en portugués, porque recibo una gran influencia de los músicos brasileros contemporáneos, de ciertas nuevas cantantes pop que están surgiendo en Brasil e interpretan, por decir, a Jobim, de quien incluyo una canción bella que trata de juegos y suena a risa, a niños.
SOÑAR EN LA CIUDAD
Asegura Maruja que Caracas es una urbe cosmopolita total: Nosotros estamos a las puertas de América –el Mar Caribe- y debemos estar abiertos a todas las influencias posibles. Asimilar, digerir esa cantidad de información que nos llega a través de tantos medios de expresión: el arte, la literatura, la música… Caracas tiene de todo y, además tiene todas las posibilidades del mundo. Hay personas que han tenido la oportunidad de educarse dentro y fuera, profesionales hoy día de altísima factura; entre ellos, pues los músicos venezolanos. Fuimos trabajando los temas para crear colores diferentes, fuimos incorporando músicos al proyecto que le dieran una textura muy particular a cada canción. En un tema mío, I seek your heart , está la armónica de Sergio Manchinelli y el color que le da a la canción es realmente increíble. José Manuel Pinto hizo varios arreglos para el disco. Tanto es ofrecida con el arreglo original y luego se re-trabaja tal cual otro tema: Un “re-mix”.
- No hay un solo “bonus track” en su disco, sino dos.
- Sí. También hago una doble versión de una canción de Aldemaro Romero: Venezuela . Dos veces la misma canción pero la final en un tempo mucho más lento. Quería que la letra se extendiera a fondo, se disfrutara, porque habla de una Venezuela muy bonita. La letra es de Sammy Cahn y está escrita en inglés.
- Dentro de los músicos, en el tema “Venezuela” podemos nombrar al “Pavo” Frank Hernández, Michael Berti, bajista desaparecido recientemente, Miguel Angel Morillo, en el Teclado; a Sammy Cahn, un compositor importantísimo dentro de la música popular norteamericana. “Call me irresponsable”, por nombrar una pieza clave, fue parte del mejor repertorio de Frank Sinatra o Nancy Wilson. Llama mucho la atención esta colaboración del maestro Romero, quien usualmente hace las letras de sus canciones.
- La música es de Aldemaro y la letra de una primera versión, en español, es del mismo maestro. Se la dedicó a La Polaca , la famosa bailadora flamenca que venía para acá en los años setenta. Luego el maestro romero le entregó la melodía a Sammy Cahn para que le escribiera una letra en inglés, y formara así parte de un proyecto de onda nueva en inglés. Cuando la oí, me pegó al corazón y me dije: “yo tengo que grabar esta canción”.
- ¿Tiene formación académica como cantante?
- La música nació conmigo. Me viene de la familia de mi papá. Mi abuelo tocaba acordeón, órgano, todos tocaban piano o algún instrumento. Mi tía Luisa cantaba. Mi abuela, que está viva todavía. canta también. Mi papá es un gran fotógrafo –una foto suya está en el disco-, mi tío era crítico de arte y música. Me imagino que la vena artística viene por ahí, aunque por el lado de mi mamá también hay mucho de eso. A ella le encantaba cantar sus boleros, su música.
- Canté toda mi vida. En el colegio me desgañitaba con lo que fuera: cuando era diciembre eran gaitas. Tocaba la tambora y cantaba… “soy un negrito fullero”… a todo gañote. Por supuesto, la voz sufre; no puedes hacer ni siquiera un set de media hora con es manera de cantar. Al día siguiente estaba ronca; no tenía voz. Llegó el momento en que dije: quiero educarme, quiero sacarle el mayor provecho a mi instrumento sin hacerme daño. Comencé mis clases de canto con mi maestra de toda la vida, Florentina Adam, soprano venezolana de origen rumano y que ha tenido aquí una carrera muy exitosa. Hasta el sol de hoy, voy dos y tres veces a la semana a casa de mi maestra a vocalizar y a cantar Mozart… Comencé matando tigres en las iglesias, matrimonios: cantando el Ave María . Pasaron los años, y también llegó la hora de grabar mi disco.
- Hay una idea en nuestro ambiente de que los artistas, específicamente las cantantes, deberían tener su primera grabación como solistas antes de los 30 años. ¿Qué cree de eso?
- Realmente no hay recetas en la vida. Uno puede llegar al mismo destino por diferentes caminos. En mi caso no lo hubiera podido hacer, vocalmente, cuando era adolescente, ni cuando tenía 20 años. No tenía la técnica para cantar dos horas seguidas todos los días. Además uno puede concentrar su vida en darle prioridad a otros proyectos personales que de alguna manera te dan una base emocional estable, para luego arrancar con la carrera musical. De alguna manera ese fue el caso mío.
“Dreaming in Caracas” es un disco que se puede escuchar sin la piedad chauvinista del talento nacional, el esfuerzo del trabajo criollo, la sinceridad del artista del patio.
- Ese término “sin piedad” me parece divertidísimo. Da risa por lo patético que suena y por significar una de las cosas a las que más terror le tengo en la vida: prefiero que me odien a inspirar lástima. Lástima es como decirle a una persona: tú no puedes, déjame hacer eso por ti.